sábado, 8 de septiembre de 2012

RESCATE SÍ, RESCATE NO.


El Sr. Rajoy no se decide. Como buen conocedor de las trágicas consecuencias que tendría un rescate para el apoyo del Partido Popular, incluso hasta el Financial Times le critica por atender más a los intereses políticos que a los de sus propios ciudadanos. Al margen de que la intención que conduce a esta crítica se debe a urgencias económicas de los bancos europeos que han prestado cuantiosas sumas a las entidades españoles y ven como sus empresas pierden beneficios, el hecho es que algo de razón lleva este periódico.

La medida del presidente del gobierno es clara. Hacer que sean las comunidades autónomas las que pidan el rescate. De momento ya son tres: Cataluña, Valencia y Andalucía, las dos últimas abocadas a esta caótica situación financiera bajo el estricto control de los burócratas de la Comisión Europea y el FMI y en el caso de la primera de manera oficial.

De momento el gobierno se esconde y no explica las consecuencias que tendría la petición del inevitable rescate, que acabará por elevar de nuevo la prima de riesgo y haría a España un país inviable para invertir, siguiendo la estela de Grecia, todo ello mientras las de los países del norte son negativas, es decir, que no pagan intereses.

La línea económico-política de Europa es claramente la del laberinto del Fauno, en la que la salida cuanto más se busca más se aleja, algo que no es de extrañar cuando los que gobiernan no se hacen responsables de sus decisiones porque no les afecta directamente, hasta que eso ocurra.

La actual guerra económica entre las naciones europeas y en el seno de la sociedad viene bien para el plan de empobrecimiento social tramado desde hace mucho tiempo; por ello la distancia entre pueblo y políticos se abre día tras día ante la desintegración del sistema político de falsa de representación democrática. Esta crisis financiera, no nos engañemos, no es más que la pantalla de un derrumbe que ya tal vez se encuentre en un estado bastante avanzado.

Los fantasmas nunca mueren, sobre todo si se les invoca de manera inconsciente. Me refiero a los más reaccionarios de la derecha capitalista.

ÁNGEL VILVOORD.




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